Hola, soy Gabriel Rodríguez, fotógrafo de bodas… y de emociones reales.

De esas que no se pueden forzar ni repetir. No me gusta hablar de “clientes”, sino de personas. De historias. De dos que se miran y sonríen sin decir nada. De familias que se abrazan fuerte. De amigos que ríen hasta llorar. De todos esos momentos que, cuando los ves en una foto, te hacen sentir otra vez allí.

Mi forma de trabajar es sencilla: estar sin estorbar, observar sin dirigir y dejar que todo fluya. No busco que poséis, ni que repitáis una sonrisa perfecta. Busco que viváis vuestro día como merece ser vivido, y yo estaré ahí, atento, para capturar todo lo que pasa entre foto y foto: lo real, lo inesperado, lo vuestro.

Dicen que tengo la habilidad de hacer que la gente se olvide de la cámara. Y quizás sea eso lo que más me gusta de este trabajo: ver cómo, cuando hay confianza, las fotos dejan de ser fotos… y se convierten en recuerdos que huelen, suenan y laten.

Me emociona cada boda. Sí, incluso después de tantas, porque no hay dos iguales. Cada historia tiene su luz, su ritmo, su magia.Y mi trabajo consiste en que esa magia quede guardada para siempre, tal y como la vivisteis.

Si te soy sincero, no hago fotos de bodas. Cuento historias de personas que se quieren. Y ojalá la próxima sea la vuestra.